Un día soleado, por Alejandro Gómez Miguel
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miércoles, 14 de octubre de 2015
lunes, 7 de septiembre de 2015
Dudas, dudas y más dudas, por Alejandro Gómez Miguel
Quizás fuese todo mentira.
No podía evitar pensarlo… ¿Habían sido una pérdida de tiempo aquellos últimos meses? En el fondo sabía que lo que quería era evitar atarse a algo que no estaba segura. Siempre lo mismo: dudas, dudas y más dudas. Las dudas llevaban mucho tiempo alojadas en su cabeza, dando vueltas libremente. Ella quería dejar de dudar.
¿Qué hacía con él esa noche?
Realmente nunca creyó en eso que llaman amor, ni siquiera veía con buenos ojos el cariño hacia otra persona. Le habían dado ya bastantes batacazos en la vida, y ya no se sentía capaz de confiar. Quizás nunca confió, y eso le producía un inevitable sentimiento de culpabilidad. Nunca confió... Al final siempre pasaba, siempre acababa hecha trizas.
¿Qué hacía con él esa noche?
Ella quería un polvo suave, pero el polvo fue rápido. Él se fue, abandonó su casa. Ella quedó tendida en la cama. Las dudas volvían, no paraban de revolotear. De nuevo: dudas, dudas y más dudas. ¿Qué quería él? ¿Qué buscaba? ¿Qué coño quería de ella? Seguramente lo que había estado haciendo estos meses, buscar algún que otro polvo rápido y despojado de sentimientos.
¿Qué hacía con él esa noche?
Él abandonó su casa y ella se fue durmiendo poco a poco. Estaba cansada de buscar excusas que justificasen su actuación y sus palabras. La situación le martirizaba. Estaba cansada de ser engañada. Estaba cansada y no quería seguir buscando significado a la confianza.
miércoles, 17 de junio de 2015
La bicicleta, por Alejandro Gómez Miguel
Alarma: ¡Bicicletas!
—La bicicleta ha hecho más que nada y más que
nadie por la emancipación de las mujeres en el mundo
—decía Susan Anthony.
Y decía su compañera de lucha, Elizabeth Stanton:
—Las mujeres viajamos, pedaleando, hacia el derecho
de voto.
Algunos médicos, como Philippe Tissié, advertían que
la bicicleta podía provocar aborto y esterilidad, y otros
colegas aseguraban que este indecente instrumento
inducía a la depravación, porque daba placer a las mujeres
que frotaban sus partes íntimas contra el asiento.
La verdad es que, por culpa de la bicicleta, las mujeres
se movían por su cuenta, desertaban del hogar y
disfrutaban el peligroso gustito de la libertad. Y por
culpa de la bicicleta, el opresivo corsé, que impedía
pedalear, salía del ropero y se iba al museo.
Los hijos de los días (Eduardo Galeano, 2012)
martes, 24 de marzo de 2015
Mujer en ventana, por Alejandro Gómez Miguel
Para este dibujo se ha utilizado la famosa obra de
Salvador Dalí, Muchacha en la ventana, de 1925; también conocida
como Figura en la ventana. La obra de Dalí presenta a la hermana del
pintor, Ana María, a quien Dalí retrató de forma habitual, junto con su
hermana Montserrat, durante la década de 1920. La imagen de fondo
es el mar de Cadaqués, un paisaje que acompañó a la familia Dalí y a
la propia Ana María durante toda su vida. Actualmente esta obra se
encuentra en el Museo Reina Sofía de Madrid.
martes, 3 de febrero de 2015
La guerrera, por Alejandro Gómez Miguel
Ella no quería hacer lo que se esperaba de ella. No quería dedicarse a lo que, por ser mujer, se le imponía. Ella quería emular a los grandes héroes que le precedieron, quería hacerse un hueco en la historia. Por eso se quitó la capa de maga blanca y optó por la armadura. Eligió blandir una poderosa espada. Prefirió luchar. Ella decidió salirse del camino marcado y se convirtió en una guerrera.
jueves, 12 de junio de 2014
Three cool cats, por Alejandro Gómez Miguel
Dibujo inspirado por la canción "Three cool cats", de The Coasters.
jueves, 6 de marzo de 2014
El gallo, por Alejandro Gómez Miguel
Dibujo inspirado por la canción "El gallo Eduardo Montenegro", de Albert Pla.
Los pajaritos cantan,
las nubes se levantan,
y el mundo gira, gira y gira,
y el sol brilla, brilla, brilla,
creer que se detendrían
porque un gallo padeciera una afonía,
lunes, 25 de noviembre de 2013
viernes, 15 de noviembre de 2013
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Ozymandias, por Alejandro Gómez Miguel
Conocí a un viajero de una tierra antigua
que dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco
se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,
semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño
y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a la mano que se mofó de ellas y al corazón que las alimentó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
"Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!"
No queda nada a su lado. Alrededor de las ruinas
de ese colosal naufragio, infinitas y desnudas
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